El pasado miércoles 20 de mayo realizamos nuestra primera Limpieza Patrimonial del año, e iniciamos por Huaca Infantas II, dando inicio a una nueva etapa para esta huaquita, al cumplirse 20 años de su Declaración como Patrimonio Cultural de la Nación y la delimitación de su área arqueológica (RDN N°085/INC y RDN N°1854/INC, del 19 de enero y 02 de noviembre del 2006). La actividad fue coorganizada con el área de Responsabilidad Social la Universidad Tecnológica del Perú (UTP) - Sede Los Olivos, quienes a partir del presente incorporan a sus actividades de voluntariado la protección de su patrimonio arqueológico local, de la cual son vecinos.
En febrero de este año se iniciaron las coordinaciones con la UTP, gracias al interés de amigos y profesionales de esta casa de estudios, quienes tras terminarse la temporada de playas volcaron sus ojos hacia el voluntariado patrimonial. Esta actitud nos parece sumamente interesante, porque si bien en diversas ocasiones como PLO nos hemos acercado a este tipo de instituciones a proponer actividades o solicitar apoyos, pocas veces hemos encontrado respuestas favorables; sin embargo, un poco más consolidadas en sus entornos y con la visión de profesionales que conocen la problemática patrimonial, parece iniciarse una nueva etapa y compromiso social patrimonial de las diversas instituciones de educación superior con sede en Los Olivos. Con este nuevo y motivador contexto, iniciamos las gestiones para llevar adelante una nueva etapa para las Huacas Infantas I y II, a propósito de este 20 aniversario.
Nuestra autorización del Ministerio de Cultura (MINCUL) salió el 08 de mayo, mediante Carta N°000059-2026-DMO-DGPA-VMPCIC/MC, con la cual realizamos formalmente las solicitudes de apoyo a Serenazgo y Limpieza de Los Olivos, contando con una rápida atención de esta última. Simultáneamente se fue informando a los vecinos para su conocimiento y participación, en un primer momento mediante sus números personales con ruego de difusión a sus demás vecinos y el mismo día mediante cartas de invitación, que fueron dejadas en cada una de las casas inmediatas a la huaca, es decir aquellas que miran al área arqueológica, en algunos casos directamente en manos de los vecinos en otras debajo de sus puertas.
Llegado el día, la actividad se realizó con la presencia de un representante de la Dirección de Gestión de Monumentos del MINCUL, en cumplimiento de las recomendaciones señaladas en la autorización; participaron un total de 28 estudiantes voluntarios de la UTP, de entre 17 a 24 años, con quienes nos encontramos en la intersección de las calles 6 y 11, e ingresamos al área arqueológica al promediar las 2 pm. En este caso, correspondió a un grupo de estudiantes nuevos para nosotros, por lo cual luego de la correspondiente presentación de los arqueólogos a cargo, realizamos una charla introductoria, explicándoles: 1) el significado de "Huaca", 2) área arqueológica, 3) el proceso para obtener la autorización, 4) las pautas de tránsito y recojo de residuos sólidos menores, y 4) las medidas de seguridad a tener en cuenta para el óptimo desarrollo de la actividad.
Hemos de tener en cuenta que este tipo de actividades son simbólicas, por lo cual se realiza una limpieza superficial de lo que se denomina "residuos sólidos menores", como botellas, bolsas y papeles; sin exponer a los estudiantes a riesgos mayores; permitiendo a los participantes reconocer y vincularse a nuestros espacios patrimoniales de manera vivencial, haciendo un uso adecuado de estos, al realizar un tránsito consiente y asesorado por personal especializado. En tal sentido, igualmente para su desarrollo se consideran implementos mínimos de seguridad como mascarillas, guantes, y bolsas negras, los cuales fueron proporcionados por su casa de estudios.
La limpieza propiamente dicha se realizó en el marco circundante del área arqueológica, es decir en la zona baja, y por cuestiones de conservación no ingresamos a la parte alta con arquitectura o área nuclear; sin embargo, mientras nos encontrábamos realizando la limpieza en el lado este, una pareja joven con su hijo pequeño ingresaron hasta la parte alta, por lo cual tuvimos que explicarles la naturaleza del espacio (la cual desconocían) y solicitarles su retiro, lo cual agradecieron y no tuvieron inconveniente en retirarse. Al respecto, es de notar que el lado este del cerco provisional se encuentra roto hasta en seis puntos, dos de ellos correspondientes a tramos faltantes de 3 a 6 m, que es por donde ingresa gente; esta situación ha sido informada al MINCUL en el reporte de la actividad, por lo cual estaremos al pendiente se poder colaborar en su reforzamiento.

Otras situaciones que fueron observadas tanto por el MINCUL, como por los voluntarios fueron: la existencia de varias conexiones de agua y una piscina dentro del área arqueológica, además de espacios de entrenamiento, almacenaje de maderas y la gran cantidad de espacio tomado por los vecinos para convertirlo en área verde, incluso habiendo habilitado con puertas particulares a lo largo del lado norte y este del cerco provisional. Cabe resaltar que, este cerco fue puesto en diciembre del 2022 por el Ministerio de Cultura, por lo cual las puertas habrían sido hechas en al año siguiente.
Estas problemáticas son recurrentes en varios sitios arqueológicos de Lima, que por un lado son consecuencia del constante estado de abandono en que se han encontrado estos lugares y la inexistente voluntad de gestión cultural de parte de los gobiernos locales, sumados en cierta medida al desconocimiento, pero también con una dosis de intransigencia en un grupo minoritario de vecinos mayores que consciente o inconscientemente desprecian la existencia de una huaca frente a sus casas, porque no les permite tener el "ideal" de parque que alguna vez soñaron. Una incomodidad comprensible, pero que se ha mantenido así por la indiferencia de los gobiernos municipales de turno, al no asumir la correcta gestión de las áreas arqueológicas olivenses en coordinación con el Ministerio de Cultura, y sin destinar las acciones y presupuestos mínimos para su mantenimiento; una situación que no parece vaya a cambiar mucho a corto plazo, pero que debemos reconocer que el Ministerio de Cultura viene asumiendo esperanzadoramente a pesar de sus limitaciones.
Una vez culminada la limpieza, al promediar las 4 pm realizamos una evaluación final, en donde todos los participantes manifestaron su sorpresa ante este tema nuevo para ellos y el deseo de repetir la experiencia, acto seguido nos dirigimos a la salida usada en esta ocasión y nos despedimos. El punto de acopio lo ubicamos próximas a una salida hacia la calle 11, en donde esperamos a que llegará Limpieza de Los Olivos para llevarse lo recolectado. Como se puede observar se recogió aproximadamente 1 m3 de residuos solidos menores, los cuales fueron recogidos por una unidad azul que destinaron para tales fines; por lo que saludamos y agradecemos la prestancia que tuvo esta área para apoyar la actividad.
Con el recojo de los residuos, dejamos la zona despejada lo cual hicimos presentes a vecinos expectantes que tenían preocupación de que no fuera recogido, sin embargo todo quedo en orden, retirándonos del lugar al promediar las 5 pm. Es de señalar que en esta ocasión no se retiraron los montículos de maleza que se registraron dentro del área, por corresponder a otro tipo de labor, la cual esperamos poder coordinar en los próximos meses con el MINCUL y Limpieza de Los Olivos.
Cabe señalar que la propuesta completa a trabajar con la UTP involucraba la impresión de material informativo para distribuir a los vecinos y su comunidad académica, así como un banner informativo para ser colocado en los alrededores y complementar la actividad; de manera que pudiera quedar un referente visual con información básica de este sitio para vecinos, visitantes y transeúntes.. Por ello, la profesora responsable nos hizo entrega del correspondiente banner, que esperamos poder colocar en las próximas semanas. Desde aquí felicitamos y agradecemos a todos los profesores y profesionales amigos que hoy desde su trinchera logran canalizar más esfuerzos para que como sociedad volquemos los ojos a comprender y aprender a convivir con nuestro patrimonio, y que mejor desde la labor voluntaria de la educación superior para contribuir a futuros profesionales como ciudadanos integrales.










































