El martes 30 de junio se llevó a cabo la limpieza de Huaca El Naranjal, con la participación de los estudiantes de Negocios y Servicios Turísticos de la Universidad Privada del Norte (UPN) - Sede Los Olivos, con la presencia del personal del Ministerio de Cultura (MINCUL), el apoyo permanente de Serenazgo y Fiscalización de los Los Olivos, el Regidor Husbel Cruzado, y el personal de Seguridad permanente de esta huaquita, quienes estuvieron muy felices de presenciar esta cruzada.
La actividad contó con la participación de 33 estudiantes de 17 a 26 años, diversos distritos de Lima Norte y el Callao, la mayoría olivenses, que por primera vez estaban en una huaca o habían entrado a ésta, lo cual resultó en una amplia y enriquecedora experiencia para todos, incluyendo a sus maestros. Por ello, agracemos profundamente el entusiasmo y esfuerzo del profesor Claudio Rojas, a quien conocimos hace muchos años recorriendo las huacas en bicicleta con el Circulo Ciclista Protector de las Huacas y, desde entonces, siempre mantuvo el interés por extender este conocimiento a sus estudiantes y comunidad académica.
Esta huaquita también es conocida por muchos olivenses como Huaca Huandoy, Villasol o del Mercado, precisamente por tener todos esos elementos como referencia de ubicación, pero su nombre oficial del registro más antiguo es Huaca El Naranjal, precisamente porque para entonces estos terrenos correspondían a la Hacienda El Naranjal. Su área era mucho más amplia, pero durante el presente siglo ésta quedo reducida a menos de una cuadra, y aun con varios problemas, entre ellos el reducido acceso que le han dejado, escondido en un corredor detrás de un puesto móvil de venta de pollos, a la mitad del Pasaje 54A. Ese es su ingreso actual, por donde accedimos a la explana norte para dar inicio a la actividad.

En esta ocasión, la actividad se desarrollo en la mañana porque era el horario más viable para los voluntarios, así cumpliendo la autorización del MINCUL y siguiendo la metodología que aplicamos para nuestra Limpieza Patrimonial, en coordinación con el personal de seguridad del sitio y del representante de la Dirección de Gestión de Monumentos del MINCU, ingresamos al área arqueológica al promediar las 10 am. Las reacciones fueron diversas: dudas ¿Por aquí se puede entrar?; sorpresa, al ver el gran montículo; suspicacia ¿Están seguros que esto es una huaca?; asquito, por la cantidad de tierra suelta que ensuciaban sus zapatos y costales de tierra (rezagos de la presencia de Jonathan), etc. Todos ellos comprensibles, dado que para muchos era su primer contacto con este tipo de espacios, excepto una que vivía cerca, conocía la zona, pero nunca había entrado. Con todas estas impresiones e interrogantes iniciamos la actividad con la charla de inducción.

Es de notar que, varios de los presentes ya habían participado en la charla sobre Sostenibilidad y Patrimonio Cultural que realizamos en la universidad, de manera que la charla de inducción para iniciar la limpieza fue recepcionada con mayor atención, porque ahora transitarían dentro del lugar y pasarían a formar parte de la historia de recuperación de su patrimonio arqueológico local. Así las charlas en aula cruzadas con la experiencia en campo generan un vinculo diferente, en una generación que nació en este siglo, en un mundo virtual, muy diferente al que la mayoría de adultos hemos experimentado.
Durante la inducción se indicó que la limpieza involucraría solo el recojo de "solidos menores" en el marco circundante (parte baja), y por cuestiones de conservación evitaríamos ingresar al área nuclear (parte alta); así la limpieza se inició en dos áreas: 1) la explana norte, próxima al mercado e ingreso, y 2) a lo largo de la franja este y tramo sureste, contigua a la calle 16B. La franja oeste y sur, colindantes a Av. Huandoy y Calle 50 esperábamos poder realizarlas con el personal de limpieza municipal, dado la cantidad y complicado del acceso, pero quedo pendiente de ser realizada más adelante.

La explanada norte fue terminada con rapidez, sin embargo, aunque no parecía, la franja este tenia gran cantidad de basura "tipo desmonte", bolsas con basura, maderas y abundantes desechos de todo tipo, que ni los mismos estudiantes se explicaban como llegaron ahí. De manera que después de un pequeño descanso y momento de reflexión todos se unieron para culminar con esta franja, hasta dejarla impoluta. Se cansaron y sudaron, y durante esa acción se preguntaban entre ellos ¿Por que siendo un sitio arqueológico estaba así? ¿Por que no cierran todo y hacen el muro más alto para que la gente no tire la basura? ¿Por que no cobran entrada y con eso se paga a un personal de limpieza? Sin duda lo que sobro en esta jornada fue entusiasmo y una percepción amplia de todo lo que se necesita hacer.

Es de notar, que todos los vecinos de la zona sabían de la actividad de limpieza, porque fue comunicada con bastante anticipación por medio de sus grupos de WhatsApp. generando varias reacciones. Algunas de burla y rechazo, especialmente de algunos comerciantes que ocupaban la vía publica de la Calle 16B y tenían visual hacia la franja interior que se estaba limpiando, pero la mayoría de agradecimiento, siendo además firme y manifiesto el apoyo de la señorita de Serenazgo para con los estudiantes en cuanto a su presencia ante cualquier eventualidad; realmente excelente su participación. Además, un par de vecinas anónimas, alcanzaron por el cerco una botella de gaseosa con biscochos, y agua, lo cual no era necesario pero eso hizo sentir a los estudiantes una calidez especial a su esfuerzo; a ellas gracias.
Es de destacar también que, simultáneamente a la limpieza, los vecinos unidos de la Calle 16B se organizaron para realizar el pintado exterior de esta parte del cerco de la huaca, con el espíritu de seguir mejorando el ornato de esta parte del vecindario. Una labor ardua, voluntaria y esmerada que sigue en curso, la cual realmente nos conmueve y motiva a seguir apoyando, así como hacer un llamado a Serenazgo y Fiscalización para que puedan apoyar a que este esfuerzo se mantenga y no vaya ser dañado en corto tiempo por comerciantes diurnos o grupos juveniles nocturnos que suelen apoderarse de esa vereda.

De retorno al interior del área arqueológica con los estudiantes, llego el momento de evaluación y reflexión final. Claramente todos ellos difícilmente volverán a pisar una huaca por su profesión, lo más probable es que se desempeñen en oficinas, pero donde quiera que sea que vayan a trabajar en el Perú siempre van a verse vinculados a algún sitio arqueológico o huaca, y deben tener un mínimo de información clara con respecto a la naturaleza, necesidades y proceso de su gestión cultural, puesta en valor, puesta en uso social, restauración y conservación, o cualquier otro nombre que se pueda llegar a usar para estos fines.
Uno de los problemas que seguimos teniendo es que una gran cantidad de población adulta y profesional sigue sin comprender los sitios arqueológicos, creen que una huaca es un cerro, o que todo lo que es antiguo es inca, que la recuperación de una huaca es de un día para otro, o que se trata solo de sacar tierra, entre muchos otros temas; entonces es deber de cada uno enriquecer su formación, más allá de las aulas, de los medios digitales, de sus celulares. Y por un par de horas esta experiencia les permitió mirar su presente, aproximarse al pasado y pensar en el futuro de nuestra ciudad, como un referente de cualquier parte del Perú.
Se recolectaron aproximadamente 2 m3 de solidos menores, que fueron acopiados al centro de la explanada norte, para ser retirados en bolsas por el único acceso a la huaca, sin embargo dado lo inaccesible y bloqueado del ingreso hiso que el personal de limpieza optara por sacar las bolsas negras por encima del cerco, en el extremo noroeste. Estaba lejos de ser lo ideal, pero dadas las condiciones en que la ocupación humana ha dejado a esta huaquita, fue lo más práctico que encontraron en ese momento para cumplir con el apoyo oportunamente.

Finalmente, culminamos la limpieza dentro del horario autorizado. Los estudiantes y profesores se retiraron con la satisfacción de haber cumplido y comprendido muchos temas nuevos, y junto al representante del MINCUL nos quedamos a esperar el recojo de las bolsas recolectadas. Pero esta actividad no queda aquí, la propuesta también incluía la renovación de los banner informativos que junto a los vecinos y organizaciones patrimoniales olivenses colocamos en el 2023, pero tres años después urge su cambio; por ello, se lograron imprimir tres banners de 2.25 x 1.50 m, para cuya colocación estamos solicitando el apoyo de áreas verdes de Los Olivos, tal como lo hicieron en la primera colocación. Mientras tanto aquí les compartimos su versión actual.

Cuando realizamos este tipo de actividades surgen muchas dudas y opiniones, que casi siempre se centran de forma espontanea en el presente, omitiendo una reflexión más amplia del ¿Cómo llegamos aquí?. Para algunos, la caseta amarilla en la parte alta se ve fea, el cerco de alambre debería ser cambiado, esas llantas se ven feas, la entrada debería ser más grande, etc. Obviando que para que cada poste, cada alambre, cada placa de esa caseta, estén ahí hoy, hubieron muchas personas que trabajaron voluntariamente para ese mejoramiento su huaca y vecindario, que dejaron literalmente sangre, sudor y lagrimas para cada avance; que la situación actual, aunque no sea la ideal, es mucho mejor de lo que estuvo años atrás. He ahí el valor de documentar, publicar y conocer la historia.
Arql. Karen M. Luján Neyra (Cuida tu Huaca PLO)