Una de las primeras dudas con las que se encuentra la sociedad civil al
desear mejorar el entorno de su huaca es ¿A quién le corresponde hacerlo? ¿A
que institución del estado deben acercarse para solicitar que se atiendan sus demandas?
o ¿Cuál de ellas es la que debe destinar los recursos económicos adecuados para
su mejoramiento? Al respecto, es inevitable pensar inmediatamente en el
Ministerio de Cultura (MINCUL), sin embargo, deberíamos considerar que los
gobiernos municipales y regionales también están llamados a hacerlo, sin
perjuicio de funciones, solo que siempre en coordinación con el MINCUL.
¿Qué dice la Ley Orgánica de Municipalidades respecto al Patrimonio
Arqueológico?
Desde la antigua Ley Orgánica de Municipalidades 23853, de 1984, ya se
mencionaba que las municipalidades locales tenían competencias en la
conservación de su patrimonio arqueológico local, por lo que en el ámbito de
cultura en su artículo 67 a la letra decía:
“Son funciones de las
Municipalidades, en materia de educación, cultura, conservación de monumentos,
turismo, recreación y deportes:
11. Promover y asegurar la
conservación y custodia del patrimonio cultural local y la defensa y
conservación de monumentos arqueológicos, históricos y artísticos, colaborando
con los organismos regionales y nacionales correspondientes en su restauración
y conservación”
Posteriormente, en el año 2003, la nueva Ley Orgánica de Municipalidades
27972, en su ítem 3, acerca de funciones específicas compartidas de las
municipalidades distritales, ratifica estas funciones en su artículo 82 sobre
educación, ciencia, tecnología, innovación tecnológica, cultura, deportes y
recreación:
“12. Promover la protección
y difusión del patrimonio cultural de la nación, dentro de su jurisdicción, y
la defensa y conservación de los monumentos arqueológicos, históricos y
artísticos, colaborando con los organismos regionales y nacionales competentes
para su identificación, registro, control, conservación y restauración.
Es así que, ya desde 1984, esta ley siempre señaló como función
compartida con el Ministerio de Cultura (antes INC) la defensa y conservación
de los monumentos arqueológicos e históricos, además de diversas acciones
vinculadas a su gestión cultural.
Foto 1. Cerco a medio construir y grandes acumulaciones de basura sobre la arquitectura prehispánica expuesta
de Huaca El Naranjal.
Entonces ¿Por qué los municipios locales no se han encargado de mejorar
el entorno de su patrimonio arqueológico?
La respuesta obvia, verificada en la practica por muchos gestores en
diversos distritos de Lima, es el desinterés en temas culturales por parte de
las autoridades y gestiones locales, además de una escasa voluntad por lograr
un desarrollo integral de nuestra sociedad en su ciudad. Actitudes que se
traducen en una gran cantidad de carencias administrativas y excusas de
función.
Por ejemplo, algo que muchos funcionarios municipales argumentan es que “los
sitios arqueológicos son propiedad del Ministerio de Cultura y que por lo tanto
ellos no pueden hacer nada en estos lugares”. Esto nos lleva a preguntarnos
si al menos ¿Conocen la ley orgánica de municipalidades que les rige? Cuando
puede leerse claramente que es una función compartida, en la medida en que el
MINCUL es la institución encargada de dictar las medidas para la protección y
gestión del patrimonio cultural inmueble en nuestro país.
Otro aspecto, que en la práctica se suele resaltar, es que la ley dice “colaborando”,
por lo que al saberse como una función compartida las autoridades no la asumen
como una obligación, por lo cual priorizan sus funciones en obras urbanas o de
áreas verdes, por ser además las más demandadas por la población. En nuestra
experiencia como vecinos y gestores, sentimos que esta demanda encuentra sus
raíces en las carencias educativas patrimoniales de nuestras generaciones
adultas y el desconocimiento de estas funciones compartidas frente a nuestro patrimonio
arqueológico e histórico local.
Estas dos excusas, por mencionar las más frecuentes, hacen que las
municipalidades distritales no cuenten con personal idóneo para el desarrollo
de una gestión integral de su patrimonio arqueológico local, menos aún con un
área especifica para dichos fines, de manera que en la mayoría de casos
terminan asumiéndose algunas funciones junto a cultura, educación, deporte o
desarrollo social. Por ejemplo, en los distritos de Lima Norte, siendo que existen
al menos una decena de sitios por distrito es necesaria la implementación de Oficinas
de Patrimonio y Turismo, por ejemplo, las cuales puedan trabajar en
coordinación con las áreas de desarrollo urbano y social de manera integral.
De lo anterior, en vista que no existe un área específica para tales
fines, imaginemos entonces en donde terminan los documentos vinculados al
patrimonio arqueológico dentro de un municipio. Esto no es cosa menor, porque
de propia experiencia sabemos que el MINCUL cumple con enviar copias de diversa
documentación sobre los sitios arqueológicos a las municipalidades, sin embargo
estos terminan la mayoría de veces dirigidos a los encargados de turno de
determinadas áreas o proyectos de inversión afines, es decir a personal que
aunque pudiera tener muy buena voluntad no tiene capacidad de dirección en la
gestión municipal, más allá de lo que a las autoridades locales del momento tengan
planeado.
Foto 2. Plantaciones que están invadiendo el área intangible de Huaca Infantas II
¿Cómo estamos en el Distrito de Los Olivos?
Un ejemplo de este desinterés y escasa voluntad desde la gestión
municipal es nuestro distrito Los Olivos. En donde, a portas de cumplirse 33
años desde su creación en abril 1989, nuestros sitios arqueológicos o huacas
siguen en las mismas o peores condiciones que hace tres décadas atrás, al menos
en lo formal, tal como se concluye cuando se visitan las huacas olivenses en la
actualidad. No hay ni una sola intervención visual efectiva que se haya
realizado por parte de la municipalidad distrital en ninguna de sus siete zonas
arqueológicas (Luján, Tapia y Ríos, 2005:31), ni señalética básica, para no
hablar de cercos perimétricos o proyectos efectivos de implementación
turística. Brevemente, esta es la situación:
1) Cerro Mulería fue vendido y
las zonas arqueológicas ubicadas en sus cimas han quedado aisladas dentro de la
propiedad privada, los paneles de señalización fueron puestos hace casi 10 años
y no han recibido mantenimiento. (Luján, Tapia y Ríos, 2005:18-20; Luján y Tapia, 2020)
2) Huaca Aznapuquio tuvo un
cerco de 1.50 m de alto a medio construir desde el 2005, porque solo existía
hacia el cruce de Av. Palmeras con Av. Alisos, el resto siempre estuvo
desprotegido, hasta el 2018 que el MINCUL construye el actual cerco y muro azul
de señalización. (Luján, Tapia y Ríos, 2005:18-21; Tapia
y Luján, 2007:8; Espinoza, Tapia y Luján, 2008)
3) Huaca El Naranjal tiene un cerco tipo H de cemento a medio construir del
2008, así como un mercado y local comunal ocupando el área intangible, además
de la pretensión constante de un grupo de vecinos por usar la zona como cancha
de futbol. Lo más evidente y sonado en los últimos años es la acumulación de
basura en el criminal corte que se hizo en la arquitectura prehispánica en el año
2014, como parte de las intervenciones que ejecutó la municipalidad; a esto se
le suma la existencia de un local de reciclaje que arroja sus desechos dentro
del área arqueológica. Una serie de situaciones en las que la gestión municipal
ni siquiera pone orden, solo se reconoce su presencia en la limpieza eventual
de la basura que se acula hacia la Av. Huandoy gracias a la denuncia y
exigencia de los vecinos. (Luján, Tapia y Ríos, 2005: 21-22; Zona 39, 2007; Maquera,2008; Luján y Tapia, 2021)
4) Huaca Infantas I luce absolutamente abandonada, a pesar de las promesas
municipales de gestión del 2014, siendo lo más evidente en su cima como las
intervenciones arqueológicas de aquel año solo contribuyeron a su deterioro.
(Luján, Tapia y Ríos, 2005:22-23;Luján y Tapia, 2007:3-4)
5) Huaca Infantas II luce el
penoso escenario de tener toda su humilde arquitectura expuesta en manos del
abandono absoluto de todas las instituciones responsables de lo que fue su
intervención arqueológica en el año 2014. Además, se encuentra invadida por
plantaciones que llegan hasta el edificio superficial y una posta medica ha
extendido su infraestructura sobre el área intangible. (Luján, Tapia y Ríos,
2005:23-24; Luján y Tapia, 2007:4)
6) Huaca Pro en el mismo y
lamentable abandono, nada han hecho por ellas las gestiones municipales que se
han sucedido, a pesar de tener menos problemas que todas las anteriores.
(Luján, Tapia y Ríos, 2005:24-25;Luján y Tapia, 2007:4; Raymondi, 2015:103)
7) Cerro Pro sigue luciendo
solo los paneles azules de cemento de hace décadas del MINCUL, antes INC. (Luján,Tapia y Ríos, 2005:25-30).
En cuanto a las gestiones municipales, un importante dato a tener en
cuenta es que desde la creación de este distrito se han sucedido nueve
gestiones municipales, en manos de tan solo de cuatro alcaldes, siendo en los
dos últimos en quienes ha girado toda la responsabilidad de esta situación:
1) Carmen Lezama Olano 1990-1992
2) Jesús R. Martínez Aliaga 1993-1996
3) Felipe Baldomero Castillo Alfaro 1997-2014 (cinco gestiones
consecutivas) y 2019 a la actualidad
4) Pedro del Rosario 2015-2018
Foto 3. Hondonadas llenas de basura distribuidas em toda la cima de Huaca Infantas I
¿Qué hacemos?
Desde nuestra
experiencia como vecinos, arqueólogos y gestores urge ajustar las reglas del
juego y hacerlas cumplir, por ejemplo, que la ley orgánica de municipalidades
sea más explícita en cuanto a su función para que no haya medio de excusa por
parte de las municipalidades. Y que el MINCUL tenga el peso y autoridad que le
corresponde para hacer cumplir las leyes, sin que los sitios sigan cayendo en
el abandono.
Definitivamente programas
de educación patrimonial deben ser seriamente implementados en las programaciones
anuales desde la educación primaria, para que los adultos de las próximas
generaciones que ocupen los cargos administrativos en nuestro país tengan las
herramientas adecuadas y el ingenio suficiente para poder apuntar a un
desarrollo integral de nuestras ciudades en armonía con nuestro patrimonio
arqueológico. De manera que el interés y la voluntad sean innatas en todo
nuestro accionar cualquiera sea la profesión o papel que cumplamos en ella.
Así mismo debería
ser obligatorio que cada municipio cuente con un área dedicada exclusivamente a
la gestión de su patrimonio inmueble local, el devenir de los tiempos y la
situación de nuestras ciudades así lo exige. Un área que pueda contar con un
presupuesto específico para dichos fiches, un presupuesto asignado, no una
lucha por un presupuesto participativo, además un presupuesto que se respete y
se use óptimamente, siempre en coordinación con el MINCUL.
Finalmente, aunque las
propuestas señaladas en los últimos párrafos anteriores parecen utópicos e
ilusorios, algo que es real es que el artículo 82 de la actual Ley Orgánica de
Municipalidades si contempla que la gestión cultural integral de su patrimonio
arqueológico local le compete, es su responsabilidad y debe cumplirlo. Por tanto,
como vecinos estamos llamados a exigir a las gestiones municipales venideras
que se dé la atención debida y el mantenimiento adecuado a los sitios
arqueológico e históricos que se encuentran dentro de su jurisdicción, tal como
se considera la atención por ejemplo de parques y jardines, siempre teniendo en
cuenta el especifico uso cultural de estos espacios patrimoniales. Porque no
son solo tierra, ni lotes baldíos para venta o invasión, debajo de esa tierra
acumulada por cientos de años, e incrementada por el abandono, se encuentra el
patrimonio de todos los peruanos.
Arql. Karen M. Luján Neyra ("Cuida tu Huaca” PLO)
(*) Publicado en Revista REQSINAKUSUN, N°09, 16-25; el 17 de marzo del 2022